sábado, 5 de octubre de 2013


MANTENER LA MOTIVACIÓN...



Ya sabemos que la mejor motivación es la que responde al deseo de superación del individuo, la que busca aumentar los conocimientos y destrezas para llegar a la autor-realización  Esta motivación es permanente.

Es buena motivación la que responde a la consecución de metas. Ocurre que si las metas son, como en este caso, a largo plazo aparecen episodios de desánimo. Si te ocurre esto, puedes dividir la meta última en metas más pequeñas y cercanas

Los pequeños éxitos te animarán a mantener el esfuerzo. Ejemplo de pequeños pasos:
  • Trabajar todos los días un poco.
  • Sacar más partido a mi atención en clase.
  • Obtener menos insuficientes la próxima evaluación.
  • Aprobar todas las materias en la próxima evaluación.
  • Aprobar el curso.
  • Conseguir el título.
  • Mejorar mis notas...

En la medida que vayas consiguiendo pequeñas metas, ¡date un premio!: nadie mejor que tú sabe lo que te ha costado, un premio que sea breve y que te guste y te haga ilusión. Te puede ayudar anotar tus progresos en tu calendario.

Búscate un cómplice a quien contar lo que es significativo para ti, lo que pretendes, la forma en que vas a intentarlo. Alguien que te anime y ayude en momentos críticos. Tus padres , un buen amigo, pueden hacer este papel.

Quizás te cueste comenzar a trabajar cada día o, te sea difícil mantener un tiempo adecuado de estudio diario. Estas metas son demasiado amplias y costosas. Te puede ayudar seguir el siguiente proceso:

 En un principio oblígate a trabajar una media hora.

 Al cabo de una semana aumenta diez minutos cada día.

 Establece pequeñas recompensas si cumples tu propósito: felicitación, salidas...

 Al cabo de dos semanas, si has cumplido, estudiarás una hora y cuarto. En cuatro semanas llegarás a las dos horas que ya es un tiempo razonable.

 Si en un momento dado no sigues el ritmo marcado, no te preocupes. Reinicia el proceso en el punto que ya tenías conseguido.

 Si con dos horas no obtienes resultados satisfactorios, continúa el ritmo de aumento de tiempo. Piensa que cuando tu capacidad aumente, necesitarás menos tiempo.

En ocasiones se pierde el interés por una materia. Todas las materias no nos gustan por igual, pero la verdad es que hay que superarlas todas. No caigas en las socorridas excusas de que es aburrida, es difícil, el profesor es tal, etc.

Las materias que tienes y el profesorado que tienes no se puede cambiar durante el curso. Nuestro consejo es el siguiente: trata de estudiar con más eficacia, atiende más en clase, pregunta, aplica tus técnicas de estudio de modo más preciso. Y recuerda, debes comenzar a estudiar por la materia que menos te agrada y que más esfuerzo te cuesta.


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